Problemas lentillas (mal ubicadas)
Es relativamente frecuente que cuando una persona se está poniendo una lentilla, ésta quede mal colocada, es decir, que quede sobre la parte esclerótica (parte blanca) y no directamente sobre la córnea. En algunos casos también puede ocurrir que las lentes de contacto se desplacen debido a un movimiento muy brusco o a algún golpe.
En estos casos, no hay que desesperarse ya que la lentilla no puede perderse en el ojo ni detrás de este. Lo que se debe hacer en estos casos es tratar de encontrar la lente de contacto para poder deslizarla suavemente con el dedo sin lastimar el ojo. Según el lugar en el que se encuentre ubicada la lente, habrá que moverla suavemente hacia el centro del ojo. Si se ha corrido por debajo del párpado, se tendrá que mover la lentilla suavemente presionando el párpado.
Siempre que la lentilla no se encuentre directamente sobre la córnea, habrá que intentar llevarla hacia el centro del ojo. En principio, habrá que dirigir la vista hacia el lado opuesto al que ha quedado la lente. Luego se podrá acomodar directamente sobre la córnea cuando ésta se encuentre en la parte central.
Cuando se utilizan lentillas de uso prolongado (se duerme con ellas puestas), éstas podrían desplazarse mientras se duerme. Aunque las lentillas se mueven conjuntamente con el ojo, es posible que al realizar algún movimiento involuntario o al frotarse los ojos durante la noche, se mueva la lentilla y se salga de su sitio. En cualquier caso, este hecho no lastimaría al ojo, ni la lentilla se perdería. Simplemente habrá que intentar encontrarla y acomodarla nuevamente al despertar.
