Mitos Lentes de Contacto

A continuación se explican una serie de mitos que se dicen sobre las lentes de contacto para que pueda saber qué tienen de cierto.

Las lentillas pueden perderse detrás del ojo. Esta es una de las creencias más comunes sobre las lentes de contacto y uno de los motivos por los que muchos no se deciden a utilizarlas. Este mito es totalmente falso. No hay posibilidad de que el lente se corra más allá de los límites visibles del ojo. Como mucho podría encontrarse sobre la parte esclerótica (parte blanca del ojo), por debajo del párpado.

Las lentes de contacto son incomodas y cuesta mucho acostumbrarse a su uso. Mucha gente piensa que las lentillas son muy incómodas y que se necesita mucho tiempo para acostumbrarse a ellas. Esto se debe a que las lentes de contacto rígidas, si solían resultar incomodas y necesitaban un tiempo de adaptación. Actualmente las lentillas blandas resultan mucho más cómodas porque se adaptan a la forma del ojo y casi no requieren de un periodo de adaptación.

Las personas con astigmatismo o presbicia no pueden usar lentes de contacto. Actualmente existen lentillas apropiadas para la gran mayoría de trastornos de la vista. Para corregir el astigmatismo se usan lentillas tóricas. Para corregir la presbicia se utilizan lentillas bifocales o progresivas.

Las lentillas pueden quedarse pegadas al ojo. Esta es otra creencia común que genera miedo y desconfianza en la gente a utilizar lentillas. Las lentillas no se quedan pegadas al ojo. Como mucho, lo que podría ocurrir es que el ojo se reseque y necesite de algún colirio o lágrima artificial para quitarla más fácilmente.

Las lentillas se salen de los ojos continuamente y se pierden. Hace unos años, cuando se utilizaban sobre todo lentillas rígidas era más fácil que las lentes se salieran del ojo. Actualmente, la gente utiliza sobre todo lentillas blandas que se adaptan y acoplan perfectamente a la forma del ojo, resultando más difícil que se salgan y terminen perdiéndose.

Si se parpadea mucho, las lentillas podrían moverse o desplazarse de su lugar natural. Lo normal es que el parpadeo no afecte a las lentillas ni las mueva de sitio. No conviene evitar el parpadeo por temor a que se desplace la lentilla ya que éste es necesario para el ojo.  En el caso de las lentes rígidas, puede ser más necesario todavía, ya que con estas lentes el ojo se oxigena entre parpadeo y parpadeo.

El uso de lentillas agravará el problema de la vista que se padece. El uso habitual de lentes de contacto no agravará el trastorno de la vista que uno padece. Mucha gente cuando empiezan a utilizar lentillas tienen una graduación y unos años más tarde la graduación ha aumentado. Este empeoramiento no se debe al uso de lentillas sino a otros factores como por ejemplo, la pérdida de flexibilidad del cristalino que se produce con el paso del tiempo.


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